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MI PRIMERA VEZ EN UN RESORT

En esta ocasión voy a intentar no tener en cuenta el país donde se encuentra el resort, ya que es un factor que condiciona (en este caso, demasiado) la estancia.

Llegamos a la zona donde se ubica el complejo turístico después de horas y horas de coche: no pasa nada, somos extremeños viviendo en Barcelona y estamos acostumbrados a largos viajes en coche para llegar “al pueblo”. Además, durante el camino, a pesar de la gastroenteritis de alguno de los pasajeros (no os diré de quien), pudimos disfrutar viendo a los habitantes del país llevando a cabo sus vidas en las ciudades, tiendas y carreteras por las que íbamos circulando.

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Entramos en una zona distinta a lo que todo habíamos visto; nuestras caras eran de asombro y curiosidad. Pero llegamos al resort y todo cambia: dejamos de lado eso que estábamos disfrutando y nos encontramos, de nuevo, con un luegar que nada tiene que ver con el país que estábamos visitando.

Inmediatamente lo que sentimos mi familia y yo fue una sensación de clausura a lo bestia. Estábamos en una zona de manglares y caminos difíciles, lejos de pueblos o ciudades de las que poder disfrutar y aprender. Para salir del hotel, teníamos la opción de alquilar una moto, por 30 euros la hora. ¡Hasta en Barcelona es mucho más económico!

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La otra opción para salir de allí era apuntarse a una excursión. Lo que suponía una excursión de este tipo era subirse a un autocar, que iba seguido de más autocares, para visitar una ciudad o pueblo al más puro estilo “borrego”.

No quiero decir que no esté bien hacerlo, de vez en cuando tampoco tiene que ser una experiencia horrible. De hecho, finalmente contratamos una de esas excursiones en el hotel y, la verdad, a todos nos sorprendió el hecho de que lo pasáramos bien con los otros turistas (unos alemanes muy cachondos).

Mis padres, que no era la primera vez que están en un hotel de estás características, están acostumbrados a tener la libertad de movimiento, de visitar las cosas a su aire y poder escoger si lo hacen solos o acompañados. Pero en esta ocasión no fue así. A pesar de ello, nos adaptamos a la situación bastante bien. Del abanico de posibilidades que tenía el hotel, escogimos lo que iba más con nosotros e intentamos disfrutar de cuatro días de relax.

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Al final lo conseguimos 🙂

Conclusiones:

Negativo:

  • Sensación de aislamiento
  • Encontrarte rodeado por gente de cualquier país menos del país en el que estás
  • Sensación de no estar en el país que visitas
  • Excursiones programadas por las agencias de grupos muy grandes y muy poco personalizadas

Positivo:

  • El todo incluido puede ser positivo y negativo. Pero teniendo en cuenta el lugar donde te encuentras (complejo turístico), creo que es más de lo primero. Puedes disfrutar de los servicios del hotel sin tener que llevar el monedero encima (ojo, propinas no contadas…), sin tener que pensar en qué punto estás de tu presupuesto, etc.
  • Para desconectar y relajarse

 

 

 

 

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Acerca de Núria Fjorden

Biologist and Tourism student. Keen on learing about other cultures.

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