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københavn

 Y aquí estamos otra vez, Copenhage!

La primera vez que estuve allí fue durante unas prácticas en la universidad, así que las ganas que tenía de volver allí eran inmensas. Nos embarcamos en un avión dirección Dinamarca, en pleno febrero, para pillar un poco de frío, nieve y hielo, con tal de encontrarnos con la ciudad tal y como la habíamos conocido. Para nuestra desilusión, eso de pasear otra vez por los canales helados no iba a ocurrir otra vez, pues el tiempo estuvo de parte del turista (el turista corriente, insisto en que nosotros queríamos frío, nieve y hielo).

Esos cinco días hicimos un “remember” de lo que más nos había gustado anteriormente, así que la primera parada era Frederiksberg Have: el parque más grande de la ciudad. Un manto de nieve en invierno, en el cual se recomienda llevar un trineo; y en verano,  el parque más verde que yo haya visto jamás.

Justo después, tocaba un paseo por el centro: primero Nyhavn, el antiguo puerto de la ciudad. En una de las casas del pequeño canal, se dice se rumorea que se vendieron billetes para embarcarse en el Titanic. Los restaurantes situados allí, como podríais esperar, son de precios elevados. Lo mejor es ir allí al estilo danés, es decir, con una caja de cervezas y sentarse al borde del canal.

Allí cerca nos dirigimos a un pequeño restaurante llamado “Slotskaelderen Hos Gitte Kik“. Cuando uno entra allí, se encuentra un lugar acogedor y una gran mesa con la variedad de smørrebrøds que allí sirven, y detrás de ella, Gitte, el danés que con alguna palabra en castellano te dice qué ingredientes lleva cada plato. El precio es elevado (un smørrebrød y una botella de agua unos 15 euros), pero si se quiere probar algo tradicional, vale la pena.

···Curiosidad:  la palabra “København” significa puerto de comerciantes. Proviene de las palabras “Køb” (comprar), “mand” (hombre) y “havn” (puerto)···

 

Una de las tardes, paseando, decidimos ir a Assistens Kierkegard, el cementerio situado en el corazón del barrio de Nørrebro. Allí se pueden encontrar las tumbas de algunas celebridades danesas, como Hans Christian Andersen. Aunque pueda parecer un poco extraño, es un buen sitio para ir a pasear, y de hecho, te encuentras con bastantes ciudadanos paseando o de paso.

La visita más obligada era a la Universidad. Allí me encontré con mis antiguos compañeros y compartimos un buen rato en la mesa donde solíamos comer pasteles y demás. A la noche fuimos a cenar a casa de uno de ellos. Cenamos una típica comida danesa en casa de unos gallegos que al final de la noche nos habían convencido para coger un tren hacia Malmö, la ciudad sueca conectada a Copenhage por el puente de Oresund, un puente que cruza el mar durante más de 100 kilómetros.

El último día decidimos quedarnos cerca de la casa donde nos hospedamos, así que nos dirigimos a Amager Strandpark. Es una isla artificial donde encontramos pequeños senderos, playas y pequeñas dunas. Es un sitio muy recomendable para ir a dar un paseo, tanto en invierno como en verano.

Aquí os dejo con algunas fotografías. Las hice con una cámara de usar y tirar; nunca sabes cómo van a salir, pero siempre hay alguna que te sorprende muy positivamente. ¡Espero que os gusten!

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Acerca de Núria Fjorden

Biologist and Tourism student. Keen on learing about other cultures.

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